Historia del Sueño

La Medicina del Sueño se inició formalmente durante la década de 1970 (SES, 2015, p. 3). Pero el estudio y tratamiento del sueño se retrocede a las primeras civilizaciones de la humanidad. A los fines de la descripción, puede decirse que existen dos grandes etapas en la ocupación humana sobre el sueño: una pre-electroencefalográfica y otra electroencefalográfica.

1.1 Etapa Pre-electroencefalográfica:

Evolutivamente, actualmente se concibe que el “sueño” pudo aparecer hace 180 millones de años en forma de onda lenta (Ibíd., p. 4) y se asoció con el “movimiento ocular” hace 50 millones de años, coincidiendo con la aparición de los mamíferos en el Jurásico. Es probable que los primeros homínidos tuvieses un sueño polifásico, consolidándose en su forma actual monofásica en el 10.000 a.c. con la transición del Neardental y el Homo Sapiens.

Históricamente, y a grandes rasgos, se pueden identificar 8 concepciones generales que denotan el desarrollo cronológico de la cultura y la reflexión del sueño, a saber:

Civilizaciones Mesopotámicas y Egipcias:

El dormitorio es algo individual e íntimo, los sueños son vehículos de los dioses, y el tratamiento ante el insomnio fueron las bebidas alcohólicas.

Civilización Griega:

Aparecen las primeras interpretaciones orgánicas-mecánicas del origen del sueño, la primera hipótesis que posiciona al cerebro como centro anatómico del sueño la propone Alcmeón de Crotona (500/510 – 450? a.c.) quien consideraba que este se producía por un estancamiento de un tipo de sangre pletórica en los canales cerebrales cuya presión generaba imágenes que se reproducían al expedirse por los huecos del cerebro (Ibíd., p. 5).

Civilización Romana y el Cristianismo Primitivo:

La estructura del trabajo de campo romano llevó a la implementación de la siesta tras el almuerzo, el médico romano y cristiano Galeno de Pérgamo (130-200 a.c.) comprende que nada en el cuerpo carece de función útil y establece la necesidad del sueño.

La Edad Media y el Renacimiento, siglos V-XV:

Surgen las primeras recomendaciones sobre el dormir correcto, así Maimónides (1135 – 1204) establece que una tercera parte del día debe dormirse para poder ofrecer un trabajo eficiente durante el día.

La Modernidad, siglos XVI-XVII:

El auge del epicureísmo y el empirismo conduce a la producción de tratados sobre la fisiología del sueño, en donde se tiende a comprender que el sueño es el mecanismo del cuerpo para no quedar paralizado y morir mientras descansa.

La Ilustración, siglo XVIII:

Se propone la primera hipótesis que enlaza a los sueños con enfermedades mentales, el médico Albrecth von Haller (1708 – 1777) considera que el sueño es una interrupción a la tranquilidad sensorial causada por un incremento de la presión sanguínea cerebral.

El positivismo, siglo XIX:

El análisis positivo de las ciencias junto con la consolidación del “método científico” y la creación del “hospital” da lugar a un nuevo conjunto de teorías que dan cuenta del origen y naturaleza del sueño, tales como la “teoría vascular” – en donde el sueño y sus efectos se deben al tipo de movimiento sanguíneo del cerebro –; la “teoría neural o histológica” – su origen y efectos se deben al movimiento celular –; la “teoría química o humoral” – su origen y efectos o bien se deben al movimiento del oxígeno, o bien se deben a la acumulación de substancias –; la “teoría conductual” – su origen y efectos son un reflejo inhibitorio por disminución de la estimulación sensorial – (Ibíd., p. 8).

El Neo-Positivismo, siglo XX:

Gracias a la teoría psicoanalítica surge la noción de que el sueño es capaz de ser interpretado, pero el abanico de enfermedades del sueño se limita a la narcolepsia, el insomnio y el sonambulismo. En 1923, el médico Constantin von Economo (1876 – 1931) propondrá la hipótesis de que existen centros reguladores del sueño, como también que el sueño se debe a un bloque de los estímulos a nivel del sistema reticular ascendente (Ibíd., p. 10).

1.2 Etapa Electroencefalográfica:

En 1929, el médico Hans Berger (1873 – 1941) publica por primera vez el registro de la actividad eléctrica cerebral humana a través de una técnica que denominó “electroencefalograma”. Comienza una etapa de investigación y desarrollo científico-médico que permite comprender las causas y los efectos fisiológicos, químicos y sociales del sueño.

En 1953 el médico Nathaniel Kleitman (1895 – 1999) descubre la distinción del sueño en “movimientos oculares rápidos” (REM, Rapid Eye Movement) y “movimientos oculares no rápidos” (NREM, Non Rapid Eye Movement). En 1979 se edita la primera clasificación de los trastornos del sueño y del despertar. Ya en la década de 1980 se descubren diversos factores inductores del sueño y en 1990 se introduce la utilización de los hipnóticos no benzodiacepínicos.