Dormimos la Tercera Parte de Nuestra Vida

Si nos ponemos a pensar que la tercera parte de nuestra vida la dedicamos a dormir, debe ser que la naturaleza le ha asignado al sueño, una función importante; pues es tan importante esta tercera parte que sin ella la vida sería imposible.

Una persona que se halla en vigilia constante produce un deterioro brusco, agudo e incompatible con su vida; ahora, una persona que duerme mal porque fragmenta su sueño, o sea, lo interrumpe en algún momento de su dormir también sufre un deterioro, más lento, crónico pero progresivo que evidencia la lesión que produce cuando está avanzado.

Por ejemplo, cuántas veces hemos dicho : ¿porqué ahora olvido lo que siempre recuerda porque lo tenía aprendido?; o situaciones de olvidos “comunes” como:¿dónde dejé las llaves?, ¿eché sal a la comida?, ¿cerré con llave la puerta?; infinitos son los ejemplos de los hechos que habitualmente rodean nuestra vida y que el cerebro se encarga de hacérnosla fácil, porque tiene la capacidad infinita de almacenaje de recuerdos; pues bien cuando éstos empiezan a faltar o a fallar, la vida ya no es tan fácil.

El sueño, está ligado a la buena memoria o a los fastidiosos olvidos y distracciones directamente, tanto que un buen dormir es el cemento perfecto para nuestros recuerdos.

El sueño, en las ocho horas por las que deberíamos transcurrir cada noche, tiene establecida una estructura que respeta cada cerebro humano, consta de dos etapas REM y NOREM, básicamente, y la última se divide a su vez en cuatro etapas conocidas las dos primeras como sueño liviano (etapas I y II) y sueño lento profundo (etapas III y IV). Esta estructura se repite a lo largo de la noche como ciclos NOREM-REM, en número de 6 ó 7 por noche. Durante esos ciclos las funciones vitales de nuestro organismo cambian su actuar, por ejemplo el corazón disminuye la frecuencia de sus latidos, la respiración también disminuye su frecuencia, la musculatura entra en relajación y durante el período REM se encuentra paralizada, el sistema digestivo disminuye su trabajo de absorción y transporte, en fin, todo varía durante el sueño.

El cerebro, como órgano regente del resto y productor de electricidad, debe funcionar al máximo, porque es en este momento que debe cementar lo aprendido durante la vigilia, y esto lo logra gracias a que el resto del cuerpo duerme; en este momento el cerebro estimula todas las conexiones de las distintas áreas motoras, sensitivas y sensoriales y fija los conocimientos y aprendizajes realizados el día anterior.

En consecuencia, para ser seres humanos productivos, inteligentes, memoriosos y emocionales estables, debemos respetar esa tercera parte de nuestra vida, que es dormir, para poder vivir más y mejor.